De tanto latir entre huesos
tu corazón se volvió cal en bruma,
perdió la huella de tu sangre.
El amor te vació como una tumba.
Lo trampeaste a contratiempos,
y se disfrazó de reloj.
Y ahora andas
con ese ridículo pájaro cu-cu
saliéndote a cada momento de la camisa.

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