Dios mio: Estoy sumergido en el salmo sesenta y ocho
como en un lago de alquitrán.
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entretanto se me ha congelado el alma
y solo me queda el recurso de renacer por el fuego.
Y bien,
haz que estalle en un incendio colosal ese lago de alquitrán,
para lanzarme cielos arriba con frenesí de centella.
Clemente Rupel SVD
'Salmos negros.'

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